Programa Medios de Vida Sostenible y Gestión de Riesgo
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NOTAS

La convulsión que pudo evitarse

5 de diciembre de 2017 | Honduras

En estos días post electorales estamos pagando con creces las consecuencias de las demandas rechazas a rajatabla por Juan Orlando Hernández a lo largo de los últimos tres años. La primera y permanente demanda fue que desistiera de buscar una reelección por la vía fácil de la imposición. Advertimos que esa reelección así sería el detonante crítico más importante del proceso electoral y de los resultados de las elecciones.

Frente a la reelección impuesta se demandó por igual un plebiscito para que fuese la vía constitucional la que estableciera, desde el Soberano, si se rompían o no los artículos pétreos constitucionales sobre la prohibición de la reelección de un presidente de la República. Juan Orlando Hernández cerró filas para impedir el plebiscito, y se empecinó por la reelección por la vía política pasando por encima la vía jurídica. Su reelección se mantuvo en la ilegalidad.

Frente al control de los diversos organismos responsables del proceso electoral, se propusieron reformas electorales con el fin de despolitizar tanto el Registro Nacional de las Personas como el Tribunal Supremo Electoral, al tiempo que la aprobación de una segunda vuelta para garantizar que fuese más del 50 por ciento de los votantes los que eligieran al presidente de la República. Todas estas reformas electorales fueron rechazadas por el presidente a través del control ejercido en el Congreso Nacional.

Juan Orlando Hernández rechazó todas estas demandas, y prosiguió con su proyecto político contando en gran parte con el aval de los diversos organismos internacionales. Varias de estas instancias llaman a la sociedad a la cordura, la calma y la paciencia para llegar hasta el final con los resultados electorales, los cuales a estas alturas forman parte del problema y no de la solución a la crisis política de la nación.

El llamado a la calma es muy necesario, y nos sumamos al mismo. Pero a ese llamado se ha de unir la responsabilidad de demandar que se retorne al conteo de acta por acta, y de todas las urnas, para evitar una declaración del Tribunal Supremo Electoral que en este momento se convertirá en un combustible que atizará todavía más el ambiente convulsionado de la sociedad hondureña.

 

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