Programa Medios de Vida Sostenible y Gestión de Riesgo
Fortaleciendo la alianza entre las organizaciones socias del programa "Medios de vida sostenible" de CAFOD en Centroamérica, para mejorar el aprendizaje e impacto de los proyectos.
NOTAS

Desastres humanos

26 de septiembre de 2017 | Honduras

Todo mundo está asustado por la frecuencia e impacto de los huracanes y terremotos de las últimas semanas. Nuestros corazones se quedan sin aliento ante las imágenes de destrucción del huracán Harvey en Texas, de los huracanes Irma y María en las islas caribeñas. Aún sin salir del estupor por el enjambre de huracanes surfeando por el Caribe nos sacudieron los terremotos de México.

Los expertos en asuntos geológicos y climáticos afirman que la tierra está enviando señales del estado en que se encuentra. Y que en vez asustarnos y lamentarnos tenemos que actuar como humanidad para reorientar el rumbo destructivo al cual hemos sometido el planeta. En ese sentido los huracanes y terremotos no tiene nada que ver con asuntos divinos, son una de las opciones que tiene la tierra para manifestar el calentamiento que vive.

También nos advierten que por muy doloroso que sea el daño humano y material hay que agradecer el paso de los huracanes, porque ayudan al equilibrio del ecosistema. Gracias a los huracanes la tierra puede limpiar la atmósfera, puede nivelar el calor en las aguas de los océanos, cambiar el ciclo de las sequías, incluso, puede contribuir a renovar los bosques como parte de las huellas no visibles del paso de los huracanes.

Aunque nos cuesta comprenderlo, los huracanes son producto de las decisiones y acciones humanas. Una de esas decisiones que alimentan los fenómenos socio ambientales es la aplicación a raja tabla del Neoliberalismo. Ese modelo económico que actualmente se concreta en el extractivismo, a través de las explotaciones mineras a cielo abierto, los monocultivos, la agroindustria, la construcción de embalses hidroeléctricos, el uso de tecnología y el consumo desenfrenado son los principales promotores de cambios en el clima, y por tanto de huracanes, sequías y terremotos.

Ese modelo hace que hasta los huracanes se sufran de manera diferenciada. Los grandes perdedores del neoliberalismo son los que se llevan la peor parte, en cambio los ganadores con frecuencia hasta las propias tragedias de nuestros pueblos las convierten en ganancia. En sentido contrario al resto de América, Cuba gestiona la vida de la gente con otro modelo económico, y ese país a pesar de haber sufrido los peores huracanes es dónde menos gente muere a causa de estos fenómenos.

En Honduras no nos afectó el huracán Harvey, Irma, José, ni María, aquí nos está azotando el huracán Juan Orlando, quien arrasó con la maltrecha institucionalidad y amenaza con mantenerla bajo sus caprichos por cuatro años más. Convertir los destrozos institucionales en oportunidad para construir un nuevo Estado de derecho, un nuevo pacto social es la principal tarea para salir de la emergencia humana en la que nos encontramos. Y en septiembre vale la pena recordarlo

Daños causados por sismos en comunidades rurales